Sin entrar en polémicas, el concepto de "comportamiento no verbal" es más amplio que otros conceptos como "lenguaje corporal", "lenguaje no verbal", o "comunicación no verbal". En este Blog se tratan aspectos fundamentales del comportamiento no verbal, como los campos que debe abarcar, las áreas de las que se nutre, el rigor al hacer su análisis, la importancia de las emociones y de la expresión facial, y se incluye una introducción al complicado mundo de la detección de mentiras.
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sábado, 14 de diciembre de 2013
Trailer del canal "Analistanoverbal"
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sábado, 10 de agosto de 2013
Rigor al analizar el comportamiento no verbal
El
análisis del llamado lenguaje corporal, de la comunicación no verbal o del
comportamiento no verbal, está imperando cada día más en este país. Esta disciplina
se ha puesto de moda en medios como la televisión o la prensa escrita. Nuestro
cerebro es sabio y todos tenemos determinada capacidad para interpretar un
gesto o una expresión facial. Sin embargo, cuando las imágenes a analizar
pueden tener una trascendencia importante en los medios y en la opinión pública
en general, deberíamos ser cautos y rigurosos a la hora de realizar esos
análisis. Ocurre que, en ocasiones, esta
disciplina no es tratada con rigor, o es tratada por personas sin la adecuada
formación académica, lo que ha conducido a que se perciba como una disciplina
no compatible con el ámbito científico. Existen verdaderos “charlatanes” que se
dedican a la “ciencia adivinatoria”, o a hacer conjeturas basándose en
creencias erróneas (aunque a veces sean muy populares), o basándose en lo que
han leído en tres o cuatro libros.
El
analista en comportamiento no verbal debe ser riguroso en su análisis y tratar
de llevar sus aportaciones al terreno científico. Para ello será imprescindible
llevar a cabo un análisis minucioso, por lo que el uso de imágenes grabadas en vídeo, así como el manejo de determinados programas de edición, les serán
imprescindibles. La ventaja de este tipo de análisis es que permite
visualizar, cuantas veces sea necesario, cualquier fragmento de la escena a
analizar. Además, permite el visionado de imágenes a cámara lenta, incluso
fotograma a fotograma, lo que posibilita detectar expresiones sutiles o muy
breves (microexpresiones), que en un análisis en tiempo real pasarían
desapercibidas incluso para los analistas más expertos.
Por otra parte, cualquier análisis serio, debería tener en
consideración todos los canales expresivos no verbales (gestos, posturas, expresión facial, oculésica, proxémica, háptica,
paralenguaje y apariencia), en conjunción con el canal verbal. Pero el estudio separado de cada uno
de estos canales expresivos no tiene razón de ser, ya que el sistema no verbal
funciona de forma coordinada e integrada, siendo el efecto global mayor que la
suma de las partes (Patterson, 2011).
Además siempre habrá que tener presente que el contexto
social en el que se produce el comportamiento a analizar va a afectar
al significado del mismo. Y también la biología,
cultura, género, edad y personalidad
del sujeto a analizar, serán factores a tener en cuenta.
Si nos centramos en la expresión facial, gestos y posturas, la cara y las manos son las partes del cuerpo con una mayor sensibilidad y capacidad de movimiento, y ello es debido a que son las partes que tienen una mayor conexión con áreas corticales sensoriales y motoras.
A través del rostro no siempre expresamos emociones.
Ekman y Friesen estimaron que los “rostros emocionales” constituían un tercio
del comportamiento facial de un individuo, pero autores como Chovil lo reduce a
un 18% (citado por Fridlund, 1994). Los movimientos
faciales también pueden emitir señales de comunicación (señales
sintácticas para enfatizar, subrayar, interrogar o continuar con el relato), adaptadores
(formar un bulto con la lengua, morderse los labios, etc.), ilustradores
(elevar las cejar para resaltar el discurso, mostrar expresión de asco al
mencionar que algo es asqueroso y cualquier otro movimiento facial que
contribuya a representar lo que estamos relatando), reacciones personales (que
añaden valor emocional a nuestro discurso o que indican nuestra reacción
inmediata frente a lo que escuchamos), señales de retroalimentación (como
asentir con la cabeza, o establecer contacto ocular), etc.
La mayoría de las expresiones faciales no connotan emoción
sino que tienen lugar enclavadas dentro del discurso (Fridlund, 1994), y diversos autores les atribuyen un
papel paralingüístico y no emocional a esas exhibiciones faciales (Fridlund y
Gilbert, 1985). No obstante, personalmente mantengo que en situaciones de alta intensidad
emocional (situaciones estresantes, situaciones vitales, letales, etc.), el
rostro dará muestras de emociones. En tales situaciones la expresión emocional
será muy difícil de ocultar, apareciendo, en la mayoría de los casos,
determinadas expresiones faciales, expresiones fugaces, microexpresiones y/o
expresiones sutiles, aconsejando realizar el correspondiente análisis con
imágenes grabadas en vídeo y no en directo.
Sabemos que las microexpresiones son movimientos
involuntarios de los músculos de la cara, en momentos especialmente emotivos.
Pueden aparecer tanto en contextos personales (intrapersonales) como de relaciones
con los demás (interpersonales). También sabemos que las emociones denominadas básicas o primarias son más susceptibles de ser “microexpresadas” que
las emociones sociales (ansiedad, culpa, vergüenza, envidia, celos, etc.).
Para que surja una microexpresión, deben ocurrir dos
aspectos: una valoración de la situación y una respuesta fisiológica asociada.
Tras ello podría aparecer, o no, el proceso emocional y su expresión.
Pero el asunto además se complica, ya que el rostro suele ser
portador de mezclas faciales de varias emociones (Knapp, 1980) :
- Una zona facial podría mostrar una emoción diferente a otra zona facial: cejas levantadas (sorpresa) y labios apretados (cólera).
- Dos emociones distintas podrían emerger en una misma parte del rostro: una ceja levantada (sorpresa) y otra baja (cólera).
- Una expresión facial podría estar producida por una acción muscular asociada a dos emociones: elevación de mejillas: asco y también alegría.
Centrándonos en la expresión
facial de las emociones, todo análisis tendría que tener como base el FACS
o Sistema de Codificación de la Acción Facial (Facial Action Coding System),
ideado por Paul Ekman y Wallace Friesen en 1978. La figura de Paul Ekman es
sobradamente conocida a nivel mundial y sus
estudios le permitieron la creación de un método para la descripción del movimiento
facial, basado en el análisis anatómico de la acción facial (previamente
desarrollado por Hjorsjó en 1969).
El FACS no es el único sistema de codificación facial
existente. Izard también desarrolló una amplia investigación sobre la expresión
de las emociones e ideó el sistema de clasificación y codificación denominado
MAX (Sistema de Codificación de Máxima Discriminación del Movimiento Facial).
Pero el FACS es quizás el método más conocido y exhaustivo.
Como cada movimiento facial es el resultado de la acción de
determinadas unidades musculares de la cara (AU: Action Unit), el FACS se basa
en los cambios en apariencia (resultado de los movimientos de la piel facial y
del tejido conjuntivo) que se producen consecuencia de la acción visible de
cada músculo.
Con el FACS es posible analizar cualquier movimiento facial
en términos sumativos de unidades de acción (AU,s), pero no hay una relación
única entre cada grupo de músculos y las unidades de acción observables. Ello se
debe a que un mismo músculo puede actuar de maneras diferentes, o puede afectar
a zonas faciales distintas, para producir acciones faciales visiblemente
diferentes. Así por
ejemplo, el músculo occipito frontal
es responsable de varias Unidades de Acción diferentes (AU 1: levantar el
interior de las cejas; AU 2: levantar la parte exterior de las cejas); o el orbicular de los labios interviene en
las acciones faciales 22 (labios en embudo), 23 (afina los labios) y 24 (junta
y aprieta los labios).


(Imágenes obtenidas con el programa ARTNATOMY/ARTNATOMIA de Victoria Contreras Flores, 2005. Disponible en www.artnatomia.net)
Además cada acción facial puede registrase en una escala de 5
puntos en intensidad, siendo
conveniente registrar también la duración
de dicha acción. Veamos al propio Paul Ekman llevar a cabo distintas unidades
de acción en el siguiente vídeo:
La combinación de 44 músculos faciales, bilateralmente simétricos, puede generar 10.000 expresiones visiblemente diferentes, aunque nunca veremos la mayoría de ellas. En una conversación normal veremos menos de cien y, como afirma Ekman, "solo, tal vez, una tercera parte son relevantes a la emoción".
En definitiva, este riguroso y preciso método permite
identificar las emociones que está sintiendo (o reprimiendo) un sujeto, en base
a la actividad muscular implicada en cada gesto facial. No obstante, el
reconocimiento de una emoción es un proceso muy complejo y habría que tener en
cuenta otros tipos de informaciones, como la suministrada por el contexto, las expectativas
y atribuciones sobre el estado emocional del sujeto, el estado emocional del analista, su
capacidad de observación y experiencia
o las diferencias individuales en la
forma de manifestar nuestras emociones y en la precisión en la identificación.
Bibliografía
Ekman, P. (1972). Universal and
cultural differences in facial expression of emotion. In J. R. Cole (Ed.), Symposium
on Motivation, 1971 (Vol. 19, pp. 207-283). Lincoln, NE: Nebrasca
University.
Ekman, P., & Friesen, W. (1975). Unmasking the face (a guide to
recognizing emotions from facial expressions). Englewood Cliffs, New
Jersey: Prentice-Hall Inc
.
Fernández-Abascal, E. G., & Chóliz Montañés, M. (2001). Expresión facial de la emoción. Madrid: UNED.
Fridlund, A. J. (1994). Expresión
facial humana. Una Visión Evolucionista. (J. Cerdas Ibañez, & I.
Cardas Ibánez, Trans.) Bilbao: Desclée De Brouwer.
Fridlund, A. J., & Gilbert, A. N. (1985). Emotions and facial
expressions. Science , 230, 607-608.
Knapp, M. L. (1980). La
comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno. Barcelona: Paidós.
Patterson, M. L. (2011). Más
que Palabras. El poder de la Comunicación No Verbal. (S. Suárez, Trans.)
Aresta-UOC.
Petisco, J. M. (2014). La
comunicación en el aula. Cuando la postura y el gesto toman la palabra. Madrid: Dykinson.
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miércoles, 7 de agosto de 2013
El análisis verbo-comportamental en detección de mentiras
En el campo de
la detección de mentiras sabemos que podemos contar con tres tipos de
indicadores distintos de la persona sometida a una situación de entrevista o interrogatorio:
los psicofisiológicos, la comunicación
verbal y el comportamiento no verbal. Dejando a un lado los indicios
psicofisiológicos, donde tendríamos que hacer uso de determinadas herramientas
(polígrafo, analizadores de estrés vocal, fMRI, EEG, analizadores
termográficos, etc.), en muchas de las entrevistas, y desde luego en los
interrogatorios, interesa lleva a cabo un análisis de la comunicación que llega
a través del canal de la voz, lo que incluiría un análisis de contenidos y
de la comunicación paraverbal (tono de voz, volumen, pausas, etc), y de la que
llega a través del compotamiento no verbal (principalmente a través de la
expresión facial y corporal). Por tanto deberíamos analizar, en lo que se ha
dado a llamar entrevista cognitiva:
-
Lo qué
dice el sujeto (comunicación verbal) y cómo
lo dice (comunicación paraverbal o paralingüística).
-
Su comportamiento
no verbal, prestando especial atención a aquellos gestos y movimientos que lleva
a cabo durante la entrevista y valorando en qué momentos se producen en
relación a la pregunta planteada, (al escucharla, mientras procesa esa
información, al contestar, tras haber dado la respuesta). También son de
interés los deslices emblemáticos, la aparición de manipuladores, si disminuye
el número de ilustradores, etc.
-
La expresión
de emociones a través del cuerpo y de su expresión facial, prestando
especial atención a la emisión microgestos y a las incongruencias
emocionales, es decir a la expresión verbal de una emoción mostrando
otra muy distinta. Por ejemplo, en el caso de afirmar un sujeto que se siente
muy triste ante determinado suceso (como
la muerte de su padre) cuando su expresión es de ira, asco, etc. De esta forma
cuando las incongruencias emocionales muestran emociones muy dispares,
podríamos hablar de indicios de engaño.
(por ejemplo que diga que se siente muy triste y muestre alegría, aunque sea de
forma fugaz).
-
Las incongruencias verbo-corporales, es decir, cuando el sujeto presenta
una comunicación verbal (contenidos de su mensaje) que se contradice con la
comunicación corporal. Por ejemplo, si el sujeto responde afirmativamente de forma
verbal y aparecen un desliz emblemático con un leve movimiento de cabeza que se
identifica como una negación; o si responde a una pregunta de forma afirmativa
pero esa respuesta es acompañada con una elevación de los hombros transmitiendo
un “no lo sé”, “no tengo ni idea” o “me da igual”.
-
Diferencias entre el comportamiento natural de esa persona (forma habitual de
comportarse, cómo habla y se expresa verbalmente en situaciones de
“normalidad”, sin tensión) y el que despliega en situación de entrevista/interrogatorio. Siempre teniendo en
cuenta diferentes hipótesis, ya que esas variaciones pueden ser debidas al
nerviosismo, estrés que provoca la situación, etc.
Siempre es muy
importante hacer una valoración de conjunto intentando
detectar indicios de engaño y de esta forma seremos más eficaces en
nuestras valoraciones, pero nunca podremos tener certeza absoluta, como tampoco
tienen validez al 100% ninguna de las herramientas empleadas en la detección
psicofisiológica del engaño. La conjunción de varios indicios de engaño, de
varias incongruencias emocionales, de distintas incongruencias verbo-corporales
y de algunos criterios del análisis de contenidos, correlacionarían en porcentajes elevados con el engaño. Esto se traduce en
que ante una entrevista o interrogatorio debemos tratar de detectar si se
producen emociones incongruentes, contradicciones entre lo que el sujeto dice
verbalmente y los gestos que lleva a cabo, si utiliza muchos rodeos para no
decir apenas nada, si da excesivos detalles hablando de cosas intranscendentes
en lugar de responder de forma directa a lo que le hemos preguntado, y un largo
etcétera. Si esto ocurre es muy probable que su discurso incluya engaños, pero nunca lo
podremos afirmar con total seguridad.
Para poder
trabajar sistemáticamente estos indicios habría que cuantificarlos principalmente
por canales expresivos: verbales,
paraverbales, expresión facial, gestos, posturas, háptica y proxémica. En su
día el grupo “nonverbal” diseñó una matriz de análisis de comportamiento no
verbal que podría servir como base con pequeñas modificaciones, no obstante
otros grupos de trabajo han confeccionado modelos similares.
Además, a esa
matriz, que incluye los principales canales de comportamiento no verbal, habría
que añadir un elemento más que puede resultar relevante tener en cuenta: lo que
se ha dado en llamar tiempo relativo, esto es, el tiempo
empleado por el sujeto en relatar cosas referentes a la pregunta que le hemos
planteado, respecto a la totalidad de tiempo que emplea en su discurso.
La complejidad
del tema es enorme ya que los conocimientos que tenemos sobre este campo se
deben a estudios e investigaciones de diferentes ciencias como la psicología,
medicina, antropología, sociología y etología. Además, la detección del engaño
nunca podrá ser una ciencia o una disciplina exacta como puedan ser las
matemáticas o la física, aunque intentemos acercarnos a una valoración más
precisa y seudo-científica a base de herramientas y técnicas. Las relaciones humanas son enormemente
complejas y su análisis tiene una carga
subjetiva de valoración muy alta. Se han diseñado y se seguirán diseñando
distintas herramientas (SCAN, CBCA, matrices de análisis, etc.) pero conseguir
una técnica o herramienta que sirva para todas las circunstancias, que
homogenice los indicios de engaño, se hace imposible de conseguir. La precisión en la detección del engaño
nunca será exacta, como tampoco lo son incluso ciencias como la medicina, donde
el médico en función de los indicios obtenidos en esa consulta (tos, fiebre,
dolor de cabeza) se aventura a hacer un diagnóstico, pero que en ocasiones es
erróneo ya que esos mismos indicios pueden aparecer en múltiples enfermedades.
A veces la conjunción de distintas técnicas, incluyendo las relacionadas con la
detección psicofisiológica del engaño, puede contribuir a que seamos más
eficientes frente a la detección del engaño.
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El caso Paulette
El 22 de
marzo de 2010, en México, los padres de una niña de 4 años llamada Paulette
denuncian su desaparición tras haberla acostado en su nueva cama la noche
anterior. La niña había “desaparecido” y las cámaras de vigilancia de la
vivienda no habían registrado ninguna entrada o salida (aunque en realidad no
habían grabado nada). Se trataba de una familia adinerada con dos niñeras
dedicadas al cuidado de sus dos hijos. La niña en cuestión, padecía de cierto
retraso y tenía prácticamente inmovilizado uno de los lados de su cuerpo.
Cuatro días después de su desaparición, el juez autorizó a poder arreglar el
cuarto de la niña y las dos hermanas sirvientas no encontraron nada sospechoso.
Tampoco detectaron nada los perros que estuvieron olfateando las sábanas donde
durmió la niña.
Nueve días después de su desaparición, la niña fue encontrada muerta “acoplada” por dentro de la ropa de la cama, en el espacio que existía entre el colchón y el pie de la cama. Los peritos informaron que había fallecido por asfixia y que probablemente habría rodado durante la noche buscando la salida de la cama para levantarse. Un mes después los resultados de la autopsia del cadáver determinan la presencia de alcohol y paracetamol en la sangre de la niña.
Nueve días después de su desaparición, la niña fue encontrada muerta “acoplada” por dentro de la ropa de la cama, en el espacio que existía entre el colchón y el pie de la cama. Los peritos informaron que había fallecido por asfixia y que probablemente habría rodado durante la noche buscando la salida de la cama para levantarse. Un mes después los resultados de la autopsia del cadáver determinan la presencia de alcohol y paracetamol en la sangre de la niña.
El análisis
de la entrevista que mantienen los padres ante el canal de televisión pone de
manifiesto lo siguiente:
- Ante determinadas preguntas en el
padre aparecen microexpresiones de engaño o de ocultar información.
-
Patrones de conducta que reflejan
molestia, lejanía ante la pequeña y hasta asco.
-
La madre es más expresiva que el
padre y controla mejor sus emociones
-
El padre tiene dificultades para
falsear ciertos sentimientos.
El padre en concreto muestra
microexpresiones de asco (min 2:25)
y asco+enojo (2:27) cuando pronuncia
la frase “por eso no estoy desesperado de… pensar como lo hicieron” (dando a
entender que no le preocupa demasiado o que no está desesperado porque
aparezca). Su expresión es de asco (expresión mostrada) y no de disgusto (expresión esperada) como debería corresponder
normalmente.
Si tenemos
en cuenta el análisis de contenido se detecta que emplea con cierta frecuencia “sentencias en negativo” y palabras que
implican “generalización” (ej nada).
Ello se aprecia cuando pronuncia frases como “no hay ni desaparición ni secuestro, hay planeación”. Con esta
frase además intenta convencer al periodista incrementando la información para
comunicar lo que pasó e introduciendo detalles
innecesarios o incongruentes. Así entra en incongruencias al decir “… lo
que sale en la tele… parecen fantasías, que son reales, eso no no
no nos atropelló; a nosotros nos atropelló algo que puede ser más lógico, puede
ser muy sencillo, porque no no no , te digo, no hay nada ni científico ni probado que aquí haya pasado… este… eh….. un suceso”. Esta frase también tiene
contenido altamente significativo, no solo por la sentencia en negativo y la
generalización sino porque además aparecen
titubeos y evita emplear otras palabras como “secuestro”, “asesinato”, etc.
(emplea un lenguaje menos directo y más distante). También mediante esta
explicación, un tanto confusa, se dejan ver atisbos de conocer dónde está el
cuerpo de la niña (¿algo que puede ser más lógico y sencillo es la aparición
del cadáver en el hueco de la cama?). También llama la atención la rotundidad
con que afirma que “no hay nada, ni científico ni probado, de que haya pasado …”
sin saber cómo acabar la frase (¿intenta
exculparse o permanecer fuera de sospecha?).
La madre tiene momentos en que evita la mirada del entrevistador,
buscando distanciamiento con el
entrevistador. También vemos su mirada perdida hacia la habitación buscando
información relativa al caso. También denota signos de molestia o hartazgo cuando habla de su hija (sobre todo a través de
la voz/proxodia emocional), microexpresiones de disgusto (no de asco) y desaprobación
cuando pronuncia la palabra “esposo”. En otra ocasión su mirada claramente es
dirigida hacia abajo (movimiento kinestésico que estaría relacionado con los
sentimientos y emociones y que podrían ser indicador de cierto conflicto
emocional).
Respecto al
análisis de contenido de sus declaraciones destaca el distanciamiento que
manifiesta respecto al suceso o a la hija, cuando en una frase final pronuncia “nos vamos a unir y vamos a encontrar a esa
niña…”
Otro
detalle, muy común con otros casos, es que para tratar de encubrir todo el
proceso relativo al engaño, acudieron de manera entusiasta a los medios de TV
para que fuera más creíble su historia.
Edición del vídeo y análisis por José Manuel Petisco (mayo 2012)
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El pequeño Nicolás. ¿Verdaderas mentiras o mentiras verdaderas?
Aunque en las últimas apariciones ante
televisión aparezca con camiseta, la apariencia del “pequeño Nicolás” fue
siempre impecable, con traje y corbata y, como aseguran algunos que le conocen,
vistiendo siempre de marca («Él siempre ha sido un poco
pijo, le gustaba vestir de marca», comentó un antiguo compañero del colegio
religioso San Francisco de Asís en un diario digital). Hay quien comenta que algunas
veces iba con chófer al colegio y que asistía «a clases de apoyo». También que «Iba
alardeando de que era del PP, y de que les ayudaba en las mesas electorales». Ahora,
sin embargo, da muestras de incomodidad y crítica hacia el PP, en las entrevistas
que ha concedido.
Curiosamente en Linkedin, la red de negocios más grande
del mundo solo aparece como estudiante del Colegio Universitario de Estudios
Financieros (CUNEF) 2012-2012. Y como aptitudes reconocidas solo le acredita
una persona en “política” y otra en “relaciones
públicas”. La de “política” la refrendada Antonio S., coordinador de
Área en Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, y la de “relaciones
públicas” una estudiante de DIPROFEN (Ana Mercedes V.). En educación figura
CUNEF 2012-2017 (previsto). Sin embargo, a pesar de tan tenue perfil, fue
consiguiendo contactos hasta tener más de 500 (cosa no muy complicada en este
tipo de redes). Precisamente en esta universidad, CUNEF, los alumnos afirman
que no se le ve mucho por clase. Y curiosamente en una entrevista concedida a
Telecinco, cuando la periodista hace alusiones a su expediente académico, éste
una y otra vez trata de desviar el tema y no entra en ello: no quiere parecer
mediocre.
Con solo quince años logró entrar en FAES (Fundación para
el Análisis y los Estudios Sociales), que preside el expresidente José María
Aznar. Quizás ahí estén sus inicios en el mundo de las altas esferas.
Otra información que se ha difundido, es la de ser amigo
de hacerse fotos y de darse notoriedad, colgando infinidad de ellas junto a políticos
y empresarios, para después colocarlas en su página de facebook,
Ante tal cantidad de información, la pregunta que se
plantea cualquier ciudadano de a pié es ¿cómo un joven de 20 años, con tan
escueta formación, sin apenas perfil de competencias profesionales que le
abalen, puede llegar a tener tanta trascendencia y repercusión en los medios de
comunicación social?
El caso del pequeño Nicolás podría recordarnos al estereotipo
de pícaro de la literatura española, pero adaptado a las nuevas tecnologías de
este siglo. Chico simpático, con don de gentes, mucha labia, hábil e ingenioso,
y que da muestras constantes de querer ser
el centro de atención de los medios. Tanta habilidad encontró su punto
más álgido cuando consiguió saludar a los nuevos reyes en el famoso besamanos. Ahí
le veíamos con esa sonrisa de satisfacción mientras inclinaba la cabeza, y tras
efectuar el saludo a la reina, apretando una mano contra otra. Faltó elevar las
manos y mostrar un emblema de triunfo. Lo había conseguido, ahora ya podría
colgar su nueva foto en facebook. Y así lo hizo.
Pero bueno, entre los políticos el no tener un expediente
académico brillante no parece que sea algo trascendental. Quizás eso no sirva
para nada, quizás no sea importante. Quizás el “pequeño Nicolás” se identifique
con muchos de esos políticos que no llegaron a alcanzar una titulación
universitaria y que llegaron a ocupar algún alto cargo. Quizás algunos
políticos lo vieron como uno de los suyos, como un joven con un enorme potencial
en el campo de la política, o de las relaciones institucionales. Qué más da que
tenga formación adecuada o no. A un funcionario, para ocupar un alto cargo, por
ley, se le exige determinada titulación, pero para ser todo un señor Ministro
no es necesario, ah, y también por ley.
Ahora, el caso del “pequeño Nicolás” nos ha llevado a planteamientos
serias dudas sobre si miente o no, sobre si es cierto que, nada más y nada
menos que Vicepresidencia del Gobierno, Casa Real y el mismísimo CNI, acudieron
a él para pedirle algún tipo de servicio. Pero, lo que más llama la atención es
que, ante tan asombrosas afirmaciones, los ciudadanos estamos en una situación
de tal decepción y hastío con la clase política, que nos llegamos a plantear la
veracidad de sus relatos.
Yo querría pensar que existe una explicación lógica a
todo esto y que el excesivo sentido de autoimportancia de este personaje le
acerca al denominado trastorno narcisista
de la personalidad. Que es posible que piense que está llamado a hacer
grandes cosas, a codearse con la élite. Que sus fantasías de éxito, de poder o
brillantez, le hayan hecho creerse que es especial y único. Y que todo ello, es
lo que le ha llevado a intentar relacionarse con esas personas o instituciones tan
especiales, o de tan alto estatus. Pero, como ciudadano de a pié, también me
pregunto cómo podía pagar el alquiler de esos vehículos de alta gama, cómo
podía contar con escolta o cómo podía invitar a comer a personajes como el
presidente del sindicato Manos Limpias, Miguel Bernad.
Hace poco le pudimos ver en un programa de Telecinco
mostrándose como una persona segura de sí misma y, para la gravedad del caso,
con aires de indiferencia (como en muchas de las fotos en las que aparece) e
incluso con una aparente tranquilidad, controlando sus nervios, aunque en los
momentos previos a la entrevista se le notara visiblemente intranquilo.
Le vimos deleitándose con verdaderas demostraciones de
poder. Gracias a él, le pusieron escolta a Miguel Bernad. Miguel Bernad, que
mantuvo varias reuniones con el joven, llegó a afirmar que el “pequeño Nicolás”
era recibido como un jefe de Estado. Y es que a este tipo de personajes les va
la grandiosidad y lo que temen en realidad es que se les llegue a tachar de
mediocres. Pero el “pequeño Nicolás” adopta una actitud racional y trata de justificar
su comportamiento involucrando nada más y nada menos que a Vicepresidencia de
Gobierno, CNI y Casa Real. Más arriba no podía haber apuntado. Además, su soltura
y labia al explicarse hacen que sus respuestas
parezcan convincentes, quizás porque otra característica de este tipo de sujetos
es que suelen ser ingeniosos y sus pensamientos suelen fluir con agilidad. Pero
tantos detalles en algunos momentos de la entrevista, no pueden ser fruto de su
imaginación. Y entonces nos vuelve a surgir la duda, ¿estamos ante un sujeto
con ciertos delirios de grandeza, que le llevan a ver situaciones que no
existen o a imaginarlas, de tal forma que él se las ha acabado creyendo? Ello encajaría
con esa escasez de indicadores de engaño en su comportamiento no verbal y que
algunos expertos se han apresurado a apuntar. Si realmente esto es así, su
desmedido afán de notoriedad le acercaría al delirio magalomaníaco.
El problema, bajo
mi punto de vista, es que se han ido conjugando tal cantidad de ingredientes,
que en sus manifestaciones aparecen elementos de verdad y otros fruto de su
imaginación.
Quizás, con engaños, haciéndose pasar por quien no es, haya
contactado con empresarios que al final han confiado en él para que les consiga
inversiones o negocios; o quizás le hayan utilizado para hacer de “mensajero”,
porque ¿cómo financiaba esas comidas y escoltas?, ¿cómo podía mantener ese
nivel de vida y de representación, sin ningún tipo de apoyo?
Un trastorno narcisista de la personalidad conduce a que
el sujeto haga lo que sea para conseguir notoriedad, aunque tenga que llegar a
engañar para ello. Recordemos que el “pequeño Nicolás” deja constancia de su
viaje a Ribadeo, como hizo con infinidad de fotografías con políticos y
personajes de las altas esferas, y ello apunta una vez más a ese perfil narcisista, pero alguien tuvo que
financiar esa y otras aventuras. Por ello, quizás confluyan las dos cosas.
Otro dato significativo es que en su detención,
interviene el grupo 9 de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional, Unidad
que se centra en la seguridad de altas instituciones del Estado. Se comenta en
algunos artículos que, entre otros motivos, porque se hizo pasar por agente del
CNI, y también que le fueron requisadas placas de identificación; algunas
reales y otras falsificadas. Quizás hizo algún tipo de trabajo como externo al
CNI, a modo de mensajero (como “chalie”) y vio otras posibilidades yendo más
allá y haciéndose pasar por agente. Es tal la cantidad de detalles que ofrece,
en algunas partes de las entrevistas que le han realizado, que nos hace pensar
que está bastante familiarizado con los entresijos de esos ambientes.
Respecto a sus últimas apariciones, tras su puesta en
libertad, partiendo de que científicamente no se puede detectar la mentira,
podríamos apreciar ciertos indicios
que están relacionados con la falta de veracidad, o con la relevancia que para
él tiene determinado tema en un momento dado. Pero para poder apreciar esos
indicios de una manera objetiva, primero necesitaríamos saber cómo se expresa
habitualmente esa persona, cómo es esa persona en condiciones normales y, por
otra parte, tener imágenes en situaciones de entrevista, donde aparezca todo su
cuerpo, sin ningún tipo de barreras físicas y donde el entrevistador sepa detectar
las preguntas que realmente le incomodan, para incidir en ellas. Yo no he
podido localizar ninguna entrevista donde se den estas condiciones. No
obstante, acudamos a la entrevista mantenida en Telecinco y, sobre todo, a la
que con posterioridad apareció en El Mundo el 24 de noviembre.
Sabemos que hay 3 caminos para intentar detectar el
engaño, y digo “intentar” y no “detectar”: por indicios psicofisiológicos, por indicios de su comportamiento no verbal o por indicios obtenidos del análisis del contenido verbal de sus
manifestaciones. Despreciemos el primer tipo, ya que no es aplicable a este
caso, y centrémonos en lo más llamativo respecto a los otros dos.
Respecto al componente
verbal encontramos dos tipos de respuesta diferente. En un caso, con un
lenguaje más fluido y detallado, en la entrevista mantenida en Telecinco, sobre
todo cuando relata cómo ocurrió su detención. En esas declaraciones no duda en
su relato y da todo tipo de detalles. Sin embargo, en la entrevista aparecida
en El Mundo, cuando habla de esos supuestos contactos con Casa Real,
Vicepresidencia o CNI, su lenguaje se vuelve más evasivo, más duditativo, con
mayor número de muletillas (ehhh) y con mayor latencia de respuesta. Está demostrado
que cuando estamos sometidos a una mayor carga cognitiva, por intentar dar la
respuesta más adecuada, o porque estamos elaborando una historia, aparecen con
mayor frecuencia esos titubeos, muletillas o rellenos de información, para
tomarnos ese tiempo extra que necesitamos.
El que sea probable que detrás de este personaje haya
alguien más, se pone de manifiesto en varias ocasiones a lo largo de la
entrevista mantenida en el programa de Telecinco; por ejemplo en la frase sin
terminar, al hablar del problema de Cataluña cuando dice (min 2:20):
- “cuando
empieza a haber estos problemas ya, y se genera una rebelión independentista,
pues bueno entramos… entro en juego…”
Llama la atención que cuando le preguntan (min 2:39) ¿y
esto te lo encarga Soraya?, el responde con una amplia sonrisa de satisfacción:
- “me
lo encarga el Gabinete de Presidencia de Gobierno, efectivamente” (apretando
los labios)
- (tras
insistir el entrevistador) “es que si te lo digo, también es verdad que podría
incurrir en revelación de secretos ¿no?” (con una amplia sonrisa)
Ese apretar los labios suele identificarse como una forma
disimulada de ira contenida. La segunda frase, acompañada de esa sonrisa de
satisfacción, vendría a poner de manifiesto, una vez más, que le agrada la
intriga, el hacerse el interesante (¿no ha desvelado ya a lo largo de la
entrevista suficiente información confidencial?).
Su lenguaje se vuelve aún más duditativo cuando le
preguntan qué le encargó la Casa Real apareciendo esos titubeos, frases de
relleno o muletillas:
- (min
05:40) “bueno, la Casa Real, perdona pero es que la impotencia de las
injusticias me pone muy nervioso, la Casa Real lo que me encarga es que…
que bueno, la Infanta Dña. Cristina no tiene la culpa en ese momento de ehh…
(duda y demora en responder) de… de… del proceso judicial en el que está metido y bueno lo que me
pide es que en el… en el…(quiebra la voz y mira hacia abajo), en…en
la carta de…no sé cómo se llama (el periodista le ayuda), en la carta de
acusación, que fueran sinceros y que de verdad se comportaran de una forma buena con la Infanta, porque de
verdad yo creo que ella no tenía la culpa”.
En esta explicación podemos apreciar que el asunto le
afecta emocionalmente y que ello le provoca esos errores, pero además, y es
algo que ocurre en otros momentos de la entrevista, las cuestiones relacionadas
con la justicia le ponen nervioso. Curiosamente finaliza la frase con una
valoración que no viene muy a cuento y que podría interpretarse como cierto
deseo de acercamiento a la Casa Real o para hacerle un guiño.
Por analizar otro fragmento en ese sentido, cuando le
preguntan ¿quién te lo encarga y a quien te diriges?, responde:
- “dices me piden” (reitera la pregunta
posiblemente para ganar tiempo)
- ¿Quién te lo pide? (vuelven a preguntar)
- “bueno…ehh, bueno… Centro Nacional de
Inteligencia”
Más adelante (min 08:49)
- “porque al final lo que quería el CNI eran cosas que a
mí no me gustaban”
- cosas que no te gustaban, ¿por ejemplo?
-
(mostrando una sonrisa)”cosas que a mí no me gustaban” (amplia sonrisa y cierre
de ojos), ehhh… eso lo tendré que decir ante un juez (de nuevo quiebra la voz).
Esa sonrisa es de satisfacción quizás porque logra
mantener la intriga, ser el centro una vez más y una vez más se percibe que el
tema judicial le afecta.
Otro elemento interesante es que al hablar de los
contactos con Presidencia de Gobierno lo hace en tercera persona (“se
mantiene”) y no habla en primera persona (“mantengo”). Ello podría ser un indicio
de que en este asunto hay alguien más, o de que conoce detalles al respecto aunque
él no ha vivido el hecho en primera persona, o también como deseo de
distanciamiento:
- “Hay
dos personas con las que únicamente se mantiene la relación… en este
caso es la Vicepresidenta Primera del Gobierno y su Directora de Gabinete”.
- “se
tuvieron reuniones con Cristóbal Martel… (más adelante) se tuvieron
reuniones con…”
Mayor distanciamiento, e incluso crítica, hacia el
Gobierno pudo apreciarse en la frase (min 4:30):
- “el
Gobierno haya hecho lo que haya hecho, además de una forma desastrosa
¿no?”
Respecto al componente
no verbal, la grabación realizada no permite apreciar mucha información que
podría ser de interés. Tan solo resaltar que, por ejemplo, cuando cita como
contactos con Zarzuela a Carlos García Revenga, secretario personal de las
infantas, o a Alfonso Sanz Portolés (cuyo apellido pronuncia con fuerza),
añade:
- “bueno…tuve también algún… alguna llamada
telefónica con… pues con Su Majestad el Rey Juan Carlos. (bajando el
volumen de voz y agitando levemente la cabeza y apareciendo un leve lapsus
emblemático de “no”).
Una posible lectura de esta frase, más evasiva y
duditativa, es que hubiera mantenido algún tipo de conversación telefónica con
el Rey y para darse notoriedad quisiera resaltarlo, pero haciendo cuidado de no
mentir al decir, por ejemplo, que él recibió la llamada de Su Majestad el Rey
Juan Carlos (“tuve alguna llamada” es distinto a “me llamó”).
Otro elemento interesante relativo al comportamiento no verbal es cuando en un
fragmento de una de las entrevistas que circulan por internet pronuncia:
- “a
mí me hubiera gustado mantener una vida discreta, sencilla y tranquila”
Analizando detalladamente esas imágenes pueden percibirse
expresiones muy sutiles de asco, a modo de lo que Ekman denomina “expresión
leve” de asco. La expresión de esta emoción indicaría rechazo hacia lo que está diciendo y entre los posibles motivos de
su aparición están el intento fallido de ocultar esa emoción. Ello podría ser
un indicio de que esa afirmación es falsa y correlacionaría con las muestras de
gusto por la notoriedad que a lo largo de la entrevista ha dado, y con la
opinión que compañeros y conocidos han dado de él en distintos medios.
Vemos por tanto que posibles verdades y posibles mentiras
se mezclan en este caso y que, desde un análisis de comportamiento no verbal,
no podemos llegar a responder con certeza a las preguntas que el ciudadano de a
pié se sigue formulando: ¿ha sido este sujeto un colaborador de alguna de las
instancias que cita?, ¿a qué nivel?, ¿quién está detrás de este personaje?, ¿quién
costeó sus hazañas?, ¿de dónde obtuvo el dinero?, ¿alguien lo manipuló, por
ejemplo, haciéndose pasar por agente del CNI?
Respecto a la pregunta de la veracidad de sus
declaraciones, que cada saque sus propias conclusiones.
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